LICENCIA DE LIMOSNERO

“Una limosnita por el amor de Dios” pedían con voz lastimera los limosneros. Había que tener licencia para serlo en el México del siglo XIX. Fuente de la imagen: https://capsuladelengua.wordpress.com/…/limosnero-es…/

En 1853 el gobierno de Antonio López de Santa Anna emitió una Ley para corregir la vagancia, misma que sirvió para enviar al ejército y la marina personas que se quedaron sin tierras a raíz de la Ley Lerdo y otras disposiciones de la Reforma.

Según la ley de la vagancia quien no tuviera licencia de limosnero y estuviera de vago, era reclutado para el ejército y en caso de no alcanzar la altura reglamentaria, iba a la marina. Fuente de la imagen: Google

En tiempos de don Porfirio estuvo también vigente y estuvo acompañada de otras disposiciones, por ejemplo de una que buscaba terminar con la costumbre de usar taparrabos de manta y prohibía que la gente con ella circulara libremente en las calles de la Ciudad de México, disposición que dio lugar a un negocio sui generis: el alquiler de pantalones. Cuando alguien llegaba a una de las garitas de entrada, alquilaba su pantalón y dejaba unos fondos en garantía. Al regresar entregaba el pantalón y recogía su depósito.

Muy en línea con esas disposiciones estaba el requisito para ser limosnero: tener licencia. Ese requisito existía desde 1853. Justo Sierra Méndez escribió al respecto en 1875:

“El Código penal castiga la mendicidad ejercida sin licencia previa de la autoridad, mientras no se establezcan asilos u hospitales.

“Se han querido establecer éstos, pero el resultado es malísimo; los pobres, después de resistencias que sólo se explican por la cuenta que les tiene pedir con absoluta libertad, eran vestidos y alimentados en los asilos; vendían inmediatamente los vestidos y seguían pidiendo limosna. El gobierno del Distrito ha abandonado este sistema y, en vista del inmenso incremento que va tomando la mendicidad o la mendiguez, como la llaman las leyes españolas, ha acordado llevar adelante el sistema de licencias para pedir limosnas.

“Nos parece bien pensada la medida, que es conforme a la ley por otra parte; pero para evitar el trabajo de estar pidiendo a todo el que solicite limosna su licencia, sería bueno darles un número en una placa u otro distintivo que indicara “la mendicidad legal”, digámoslo así.”

Este texto, junto con otros muchos escritos en la república restaurada (1867-1876) fue recopilado en la obra llamada Periodismo Político.

LOS MAYAS DE YUCATÁN EN EL SIGLO XIX

4, 1847-48 y 1855-57. Fue suegro de Justo Sierra O’Reilly y por él Justo Sierra Méndez, ministro de instrucción pública de Porfirio Díaz lleva el Mendez. Fuente de la imagen: Wikipedia

En 1861 Santiago Méndez, describió la forma de vida de los mayas en Yucatán. Algunas costumbres continúan hasta la fecha, como sucede en otras regiones indígenas del país, al margen del dinero que pueda o no tener la comunidad.

“[…] una choza de seis a siete varas de largo y tres o cuatro de ancho, que el mismo indio construye, y cuyas paredes son formadas por un cerco de palos cubiertos algunas veces con un embarro de lodo, y cobijado de guano o zacate, con una puerta que las más de las veces es hecha con un tejido de bejucos.

“Dos o tres hamacas de mecate de henequén muy groseras, un machete, acaso una coa, tal vez un hacha y más raramente una mala escopeta; un metate para moler el maíz, una olla de barro para cocerlo, otra para las legumbres y el atole, un comal para las tortillas, un cántaro para el agua, una o dos jícaras de guiro y otras tantas, medias calabazas; una banqueta tosca, circular, de media vara de diámetro, y otro tanto de alto, que así les sirve para hacer las tortillas como de mesa para comer; quince o veinte varas de manta de algodón para ropa del marido, la mujer y los hijos, de a un real la vara, si no la hila y la teje la mujer; dos o tres agujas gruesas, un poco de hilera de algodón, un sombrero de paja, unas alpargatas, un pañuelo y un ceñidor de algodón, un jabuco, un mecapal y un costal de henequén, una batea para lavar la ropa y bañarse, algunas libras de maíz que él mismo siembra, así como el chile, frijol, calabaza, camote y jícama; una cepa de plátano cuya hoja le sirve para tortear las tortillas, acaso un naranjo agrio: leña que él mismo corta en el monte para cocer sus alimentos y conservar una hoguera toda la noche en medio de su choza, y un poco de sal: he aquí cuanto necesita una familia de indios yucatecos, aun de las más acomodadas; y muchas de ellas lo pasan aún sin estas cosas, y substituyen al maíz y las legumbres, cuado no las tienen[…], frutas, raíces y plantas silvestres.”

Santiago Méndez Ibarra (1798-1872) fue gobernador de Yucatán tres veces, cuando ésta era una sola entidad. Era una época llena de luchas e inestabilidad. Gobernó intermitentemente: de 1840 a 44, de 1847 a 48 y de 1855 a 57. Además del reflejo de la lucha entre conservadores y liberales, le tocó enfrentar la primera guerra de las castas y la separación de Yucatán del territorio nacional (1841-1848), periodo que concluyó con la adhesión de la península a México.

A raíz de la independencia, la Capitanía de Yucatán formó parte de México en 1824. Fue cambiando entre ser estado y departamento, según el gobierno que estuviera en la Ciudad de México. Además de la península, en ocasiones también comprendía a Tabasco.

En 1863 se creó el estado de Campeche y en 1902 el territorio federal de Quintana Roo, hoy estado, lo que dividió en tres entidades a la península. El norte conservó el nombre de Yucatán. Hasta la fecha hay una disputa fronteriza entre las tres entidades.

GONZALO A. ESTEVA

a única foto que encontré en Google de Gonzalo A. Esteva

Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893) y Gonzalo A. Esteva fundaron El Renacimiento, la primera actividad que hicieron juntos Liberales y Conservadores a raíz de la caída del imperio de Maximiliano y la restauración de la República. La revista surgió y terminó en 1869. Esteva, funcionario de Relaciones Exteriores, la financió la primera mitad del año.

Mucho menos conocido para nosotros que Altamirano, Esteva, nacido Gonzalo Aurelio Esteva y Landero (1843-1927), brilló con luz propia en su tiempo. Originario del puerto de Veracruz, tenía 16 años cuando Benito Juárez estableció su gobierno en la localidad, lo que le dio la oportunidad de trabajar con los liberales. Sin embargo, en 1865 sirvió como Segundo Secretario en las Legaciones de México en Francia e Italia. De regreso al país, se incorporó al gobierno juarista de la República Restaurada y se desempeñó como Oficial primero  Sección de Europa de la Cancillería durante 1871 y 1872. Fue diputado al Congreso de la Unión en tres ocasiones: en la VII Legislatura (1873-1874), la VIII Legislatura (1875-1878) y la XV Legislatura (1890-1892).

Además de ser político, era periodista. En 1878 fundó el periódico El Nacional, el cual fue considerado como el vocero de la clase alta de la sociedad capitalina, con grupo espectacular de plumas formado por Vicente Riva Palacio, Francisco Sosa, Manuel Gutiérrez Nájera (el Duque Job), Ángel de Campo y Luis González Obregón. Un lustro después vendió el diario, que en otras manos cambió de tendencia y se volvió una publicación católica.

Asimismo, Esteva fue un editor y tipógrafo importante. Su imprenta estaba ubicada en el número 6 de San Juan de Letrán, hoy Eje Central. Publicó varias obras de Manuel Orozco y Berra, En la Biblioteca Cervantes Virtual está el libro  “Noticias históricas sobre el comercio exterior de México desde la conquista hasta el año de 1878, con dos croquis que señalan, el uno : las rutas de las flotas y demás embarcaciones que venían de España a Indias, y el otro : la situación de los puertos de la república / Dichas noticias están sacadas por Vicente E. Manero.

Hombre de carácter difícil, tenía fama de ser hábil con el sable y la pistola. Se dice que participó en varios duelos e incluso fue herido en algunas ocasiones. Aún era una manera legal de zanjar diferencias ¿Cuál sería el desacuerdo que en 1893 llevó a Gonzalo Esteva y Manuel Gutiérrez Nájera a enfrentarse en un duelo? Una vieja discusión surgida años antes sobre el comportamiento del coronel Miguel López en el sitio de Querétaro, que subió de tono cuando Esteva llamó a su amigo “valiente de zarzuela.” El hecho de armas se dio la mañana del sábado 23 de septiembre. La cuestión era que además de amigos, Esteva era consciente de que el Duque Job sabía manejar la pluma, no las armas.

Los padrinos de Esteva tenían la clara instrucción de negociar un duelo a espada, para que, al primer rasguño, el enfrentamiento se diera por saldado. Sin embargo, los representantes de Gutiérrez Nájera se negaron: querían duelo con pistola. Obligados, así se verificó el encuentro: 20 pasos y un solo tiro, que ambos contendientes fallaron, para tranquilidad de todos.

 Esteva vivía en el número 62 de la calle de Tacuba donde tenía una sala de armas que gozaba de gran prestigio en la ciudad. La construcción aún existe, entre las calle de Donceles y Palma Norte.

El suyo es un ejemplo de personajes incómodos que el gobierno prefiere convertir en diplomáticos para darles un exilio decoroso. Primero Juarista y luego Lerdista de corazón, nunca se entendió del todo con Porfirio Díaz, así que pronto volvió a Italia: el 17 de diciembre de 1891 fue nombrado Ministro Residente de México en ese país. En 1898 fue ascendido a Ministro Pleinipotenciario.

En la Conferencia de la Haya 1907. Fuente de la imagen: Wikipedia

Ahí, además de ser el representante de México en el reino de italia, tuvo una importante participación en las conferencias internacionales celebradas en ese país. Wikipedia enlista las sliguentes:

  • 1896. Delegado al Primer Congreso Internacional de la Infancia.
  • 1902. Delegado en el V Congreso Internacional para la Protección de la Propiedad Intelectual.
  • 1903. Jefe de la Delegación de México al Congreso Internacional de Ciencias Históricas.
  • 1905. Delegado a la Conferencia Internacional de Agricultura.
  • 1906. Jefe de la Delegación de México al VI Congreso Postal Universal.
  • 1907. Jefe de la Delegación de México a la Conferencia de Paz de La Haya de 1907.
  • 1908. Representante Permanente de México ante el Instituto Internacional de Agricultura.

Esteva permaneció en su puesto hasta agosto de 1914, cuando el gobierno de Venustiano Carranza lo desconoció por haber estado bajo las órdenes de la administración de Victoriano Huerta. Esteva se quedó a vivir en Roma el resto de sus días, donde le tocó presenciar la primera guerra mundial. Falleció el 15 de febrero de 1927.

Sobre la juventud escribió en 1869, en El Renacimiento: (ortografía original)

“Estamos en una época en que la sed del lujo ha invadido todas las clases sociales, enervándolas y corrompiéndolas; en que el oro y la vanidad son los dioses á quienes se rinde culto en los corazones; en que la duda y la impiedad han reemplazado á la fé, y en la que reina un vacío tan inmenso en el alma y un extravío tal en las ideas, que ansiosa aquella de placer, cuando esa ansiedad no puede satisfacerse las ideas precipitan al suicidio, porque sin fé y sin esperanza la cobardía hace desmayar al ánimo, ó lo conduce á la locura.

“La juventud, que es la arteria aorta de las sociedades de todos los tiempos, la fuente que da frescura y vida al mundo, árido de por sí; la juventud, en la que deben residir el entusiasmo, la fé y las mas nobles y grandes aspiraciones, en la época actual dominada por la codicia y por una ambicion nada loable, dirige todos sus esfuerzos á adquirir un poco de oro para satisfacer sus pasiones.”

EL LAGO ERIE, CHAPALA Y XOCHIMILCO ¿UNA LECCIÓN OLVIDADA?

En México, como en otras partes del mundo, se están tomando medidas para abatir el uso de los plásticos llamados de uso único, como las bolsas del súper, el envoltorio de alimentos, los popotes, los envases de poliestireno, las colillas de cigarrillos, las botellas de plástico para bebidas, las tapas de botellas de plástico, los platos y cubiertos desechables, los bastoncillos para hisopos de algodón, los globos y sus varillas  y los aplicadores de los tampones, por lo pronto. También se habla ya de volver a usar pañales de tela, cucuruchos de papel para tirar la basura, etcétera.

El Lerma, afluente de Chapala, contaminado por detergentes y basura. Fuente de la imaen Fuente de la imagen: Wikipedia

Desde luego, estoy a favor del ambiente sustentable. Jamás olvidaré el impacto que recibí al ver en la Isla Tiburón, en Sonora, la existencia de los mangles amenazada por los restos de las redes de plástico usadas para pescar por los seris. Sin embargo, me preocupa muchísimo los impactos indeseados de las medidas contra el plástico: el regreso a otras formas de destrucción del medio ambiente. Por ejemplo, el uso de papel no reciclado, es decir, proveniente de los árboles, que aumentará la de ya de por sí acelerada destrucción de bosques y selvas en el mundo.

Más aún me preocupa el aumento en el consume de agua y detergentes que implican la desaparición de artículos como platos desechables, popotes y quizá pañales desechables. Los detergentes y los jabones contaminan mucho el agua y el aumento de su uso para lavar agudizará el problema de escasez de agua en ciudades y regiones del planeta, parte de México incluido.

¿Qué tienen en común el lago Erie, la laguna de Chapala y los canales de Xochimilco? Un proceso acelerado de eutroficación, es decir, como explica Agua.org.mx: “La eutroficación o eutrofización (del griego eú, bien, y trophé, alimentación) es un proceso natural de envejecimiento de agua estancada o de corriente lenta con exceso de nutrientes y que acumula en el fondo materia vegetal en descomposición. Las plantas se apoderan del lago hasta convertirlo en pantano y luego se seca. Los problemas se inician cuando el hombre contamina lagos y ríos con exceso de nutrientes que generan la aceleración del proceso de eutroficación, que ocasiona el crecimiento acelerado de algas, la muerte de peces y demás flora y fauna acuática, generando condiciones anaeróbicas.”

Jabones y detergentes arrojados a las aguas residuales son un acelerador de la autroficación. Los detergentes son mejores (o menos peores) que los jabones porque disuelven la mugre y no provocan costras. Con esto en mente, recordemos al lago Erie, cuya superficie cubierta de algas provocó que en los años setenta estuviera a punto de morir.

Fuente de la imagen: Wikipedia

El Erie es el más sureño de los Grandes Lagos. Es fronterizo. Sus aguas están en la provincia canadiense de Ontario y en los estados de Ohio, Pensilvania Nueva York y Míchigan en EE.UU. Recibe su nombre de los habitantes precolombinos de la zona. El Erie forma parte del sistema fluvial del río San Lorenzo. Sus 25.700 km² de superficie lo hacen ser el 13º lago más grande del mundo. Su profundidad media es de 19 m, la máxima es de 64 m, lo que lo hace el menos profundo de los Grandes Lagos.

A mediados de los años 1960 inició una década en la que la contaminación del lago era tan grande que se habló de que se había convertido en un lago muerto, lleno de algas que crecían alimentadas por el fosfato de los detergentes que los poblados ribereños y los de sus islas arrojaban al agua.

La definición y cumplimiento de un tratado entre Canadá y EE.UU para disminuir el flujo de aguas residuales cargadas de detergentes, la limpieza del lago al quitarle regularmente las algas y la producción de detergentes suaves, con menos fosfatos que los duros, logró detener el proceso de deterioro del Erie, que se controla hasta la fecha permitiendo la continuación de la vida acuática en sus aguas o, dicho de forma más contundente: que siga vivo.

Las algas son plantas acuáticas que se perciben como un limo verde azul sobre la superficie de las aguas estancadas y les dan apariencia pantanosa y mal olor. Los lirios acuáticos tienen una larga historia: son originarios de Brasil, pero su belleza hizo que los seres humanos los llevaran a diversas partes del mundo. A México llegaron alrededor de 1905. Proliferan en aguas dulces superficiales, como la laguna de Chapala y los canales de Xochimilco. En ambos casos, hubo un tiempo en que su existencia estuvo en entre dicho. En los tres caso, hay control del problema, pero la gran duda es ¿qué pasará con ellos cuando la desaparición repentina del llamado plástico de un solo uso provoque un gran aumento mundial de aguas residuales con detergente? No tardaremos mucho en saber la respuesta: el mundo entero hará el cambio entre éste y el próximo año. ¿Habrá tiempo para incorporar las lecciones que parecen olvidadas de esos tres casos o volverá a estar en entredicho su existencia?

ANTONIO MACHADO

El poeta español, nacido en 1875, murió en febrero de 1939, es decir hace 81 años, lo que hace que sus obras pasen a ser del dominio público, hecho que la Biblioteca Nacional de España aprovecha para digitalizar la obra del escritor y ponerla a la disposición de todos, junto con la de otros 180 autores.

La Biblioteca Nacional de España anuncia con esa imagen que ya está el portal de consulta gratuita del poeta español. Fuente: http://bit.ly/36o4ur3

Muchos poemas de Machado han sido musicalizados e interpretados por cantantes como Joan Manuel Serrat, Paco Ibáñez, Alberto Cortez y Esteban Valdivieso.

Autor prolífico, Machado se describió a sí mismo en su autobiografía:

“Tengo un gran amor a España y una idea de España completamente negativa. Todo lo español me encanta y me indigna al mismo tiempo. Mi vida está hecha más de resignación que de rebeldía; pero de cuando en cuando siento impulsos batalladores que coinciden con optimismos momentáneos de los cuales me arrepiento y sonrojo a poco indefectiblemente. Soy más autoinspectivo que observador y comprendo la injusticia de señalar en el vecino lo que noto en mí mismo. Mi pensamiento está generalmente ocupado por lo que llama Kant conflictos de las ideas trascendentales y busco en la poesía un alivio a esta ingrata faena. En el fondo soy creyente en una realidad espiritual opuesta al mundo sensible.”

1867 CARTA DE VÍCTOR HUGO A JUÁREZ

La mañana del 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas, a las afueras de Querétaro, fue fusilado Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena cuyo imperio cayó el 15 de mayo anterior. Aunque ya había telégrafo y el teléfono iniciaba su existencia, aún no eran transcontinentales, así que era imposible saber de un acontecimiento en forma inmediata, como ahora.

Así, al día siguiente de su muerte, el escritor francés Victor Hugo (1802-1885) envió una carta a Benito Juárez pidiéndole la vida de Maximiliano.

En ella se refiere a John Brown (1800-1859) abolicionista estadounidense cuyas actividades a favor de terminar con el trabajo esclavo contribuyeron a los enfrentamientos e inquietudes que había en EE.UU. y que culminaron en la Guerra de Secesión iniciada en 1861.

En febrero de 1862 México firmó Los Tratados Preliminares de La Soledad (Veracruz) para obtener una moratoria en el pago de sus deudas con Francia, España y Gran Bretaña, pero el emperador francés Napoleón III realmente buscaba establecer un imperio católico en México, que, entre otras cosas, impidiera el avance del protestantismo estadounidense sobre América Latina y lejos de retirarse, envió a su ejército que tras casi dos años de lucha se hizo con la mayoría del territorio. Tras su triunfo, apoyó a los Conservadores mexicanos para que Maximiliano, hermano del emperador austriaco Francisco José fue el emperador.

Anton Berezowski (1847-1916) fue un obrero polaco que días antes de que Victor Hugo escribiera a Juárez trató de asesinar en el Bosque de Boulogne al zar Alejandro II (1818-1881) que estaba en París de visita a Napoleón III.

Hauteville House es la casa del largo exilio de Victor Hugo. Está en la isla de Guernsey, sobre el Canal de la Mancha y pertenece al Reino Unido.

La carta dice:

Hauteville House, 20 de Junio de 1867
Al Presidente de la República Mexicana:

Juárez, vos habéis igualado a John Brown.

La América actual tiene dos héroes, John Brown y vos. John Brown, por quien ha muerto la esclavitud; vos por quien ha vencido la libertad.

México se ha salvado por un principio y por un hombre. El principio es la República; el hombre sois vos.

Por otra parte, el fin de todos los atentados monárquicos es terminar en el aborto. Toda usurpación comienza por Puebla y termina en Querétaro.

Europa, en 1863, se arrojó sobre América. Dos Monarquías atacaron vuestra democracia: la una con un Príncipe, la otra con un ejército, el más aguerrido de los ejércitos de Europa, que tenía por punto de apoyo una flota tan poderosa en el mar como el mismo en la tierra; que tenía para respaldarlo todas las finanzas de Francia, recibiendo reemplazos sin cesar; bien comandado; victorioso en África, en Crimea, en Italia, en China, valientemente fanático de su bandera; que poseía en profusión caballos, artillería, provisiones, municiones formidables. Del otro lado, Juárez.

Por una parte dos imperios, por la otra un hombre. Un hombre, con sólo un puñado de hombres. Un hombre arrojado de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo, de rancho en rancho, de bosque en bosque, amenazado por la infame fusilaría de los consejos de guerra, perseguido, errante, atacado en las cavernas como una bestia feroz, acosado en el desierto, proscrito. Por Generales, algunos desesperados; por soldados, algunos desnudos. Ni dinero, ni pan, ni pólvora, ni cañones. Los matorrales por ciudades. Aquí la usurpación llamándose legitimidad; allá el derecho, llamándosele bandido.

La usurpación con el casco en la cabeza y la espada imperial en la mano, saludada por los obispos, precedida delante de ella y arrastrando tras ella, todas las legiones de la fuerza. El derecho solo y desnudo. Vos, el derecho, habéis aceptado el combate.

La batalla de uno, contra todos, ha durado cinco años. Falto de hombres, habéis tomado por proyectiles las cosas. El clima terrible os ha socorrido; habéis tenido por auxiliar a vuestro sol. Habéis tenido por defensores a los pantanos infranqueables, los torrentes llenos de caimanes, las marismas plenas de fiebre, las vegetaciones tupidas, el vómito negro de las tierras calientes, los desiertos salados, los grandes arenales sin agua y sin hierbas, donde los caballos mueren de sed y hambre; la grande y severa meseta del Anáhuac que, como la de Castilla, se defiende por su desnudez; las barrancas siempre conmovidas por los temblores de los volcanes, desde el Colima hasta el Nevado de Toluca. Habéis llamado en vuestro auxilio a vuestras barreras naturales: lo escabroso de las cordilleras, los altos diques basálticos y las colosales rocas de pórfido. Habéis hecho la guerra del gigante y vuestros proyectiles han sido las montañas.

Y un día, después de cinco años de humo, de polvo y de ceguera, la nube se ha disipado y entonces se han visto dos imperios caídos por tierra. Nada de Monarquía, nada de ejércitos; nada más que la enormidad de la usurpación en ruina y sobre este horroroso derrumbamiento, un hombre de pie, Juárez y al lado de este hombre, la libertad.

Vos habéis hecho todo esto, Juárez, y es grande; pero lo que os resta por hacer es más grande todavía.

Escuchad, ciudadano Presidente de la República Mexicana:

Acabáis de abatir las Monarquías con la democracia. Les habéis demostrado su poder, ahora mostrad su belleza. Después del rayo mostrad la aurora. Al cesarismo que masacra, oponed la República que deja vivir. A las Monarquías que usurpan y exterminan, oponed al pueblo que reina y se modera. A los bárbaros, mostrad la civilización. A los déspotas mostrad los principios.

Humillad a los Reyes frente al pueblo, deslumbrándolos. Vencedlos, sobre todo, por la piedad.

Protegiendo al enemigo se afirman los principios. La grandeza de los principios consiste en ignorar al enemigo. Los hombres no tienen nombre frente a los principios; los hombres son el Hombre. Los principios no conocen más allá de sí mismos. El hombre en su estupidez augusta no sabe más que esto: la vida humana es inviolable.

¡Oh venerable imparcialidad de la verdad! ¡Qué bello es el derecho sin discernimiento, ocupado sólo en ser el derecho!

Precisamente delante de los que han merecido legalmente la muerte, es donde debe abjurarse de las vías de hecho. La grandiosa destrucción del cadalso debe hacerse delante de los culpables.

Que el violador de los principios sea salvaguardado por un principio. Que tenga esta dicha y esta vergüenza. Que el perseguidor del derecho sea protegido por el derecho. Despojándolo de la falsa inviolabilidad, la inviolabilidad real, lo ponéis delante de la verdadera inviolabilidad humana.. Que se quede asombrado al ver que el lado por el cual es sagrado, es precisamente aquel por el cual no es Emperador. Que este Príncipe que no sabía que era un hombre, sepa que hay en él una miseria, el Rey; y una Majestad, el hombre.

Jamás se os ha presentado una ocasión más relevante. ¿Osarían golpear a Berezowski en presencia de Maximiliano sano y salvo? Uno ha querido matar a un Rey; el otro ha querido matar a una Nación.

Juárez, haced que la civilización dé este paso inmenso. Juárez, abolid sobre toda la tierra la pena de muerte.

Que el mundo vea esta cosa prodigiosa: la República tiene en su poder a su asesino, un Emperador; en el momento de aniquilarlo, descubre que es un hombre, lo deja en libertad y le dice: Eres del pueblo como los otros. ¡Vete!

Esta será, Juárez, vuestra segunda victoria. La primera, vencer la usurpación, es soberbia. La segunda, perdonar al usurpador, será sublime.

¡Si, a estos Príncipes, cuyas prisiones están repletas; cuyos patíbulos están corroídos de asesinatos; a esos Príncipes de cadalsos, de exilios, de presidios, y de Siberias; a esos que tienen Polonia, a esos que tienen Irlanda, a los que tienen La Habana, a los que tienen Creta; a estos Príncipes a quienes obedecen los jueces, a estos jueces a quienes obedecen los verdugos, a esos verdugos obedecidos por la muerte, a esos Emperadores que tan fácilmente cortan la cabeza de un hombre, mostradles cómo se perdona la cabeza de un Emperador!

Sobre todos los códigos monárquicos de donde manan las gotas de sangre, abrid la ley de la luz y, en medio de la más santa página del libro supremo, que se vea el dedo de la República señalando esta orden de Dios: Tú ya no matarás.

Estas cuatro palabras son el deber.

Vos cumpliréis con ese deber.

¡El usurpador será salvado y el libertador ay, no pudo serlo! Hace ocho años, el 2 de diciembre de 1859, sin más derecho que el que tiene cualquiera hombre, he tomado la palabra en nombre de la democracia y he pedido a los Estados Unidos la vida de John Brown. No la obtuve. Hoy pido a México la vida de Maximiliano. ¿La obtendré?

Sí y quizá a esta hora esté ya concedida.

Maximiliano deberá la vida a Juárez.

¿Y el castigo?, preguntarán.

El castigo, helo aquí:

Maximiliano vivirá “por la gracia de la República”.

Víctor Hugo

Anita Brenner

Anita Brenner nació y murió en (Aguascalientes (1905 – 1974) no porque viviera en su ciudad natal sino porque en la que sería su última visita al rancho familiar, sufrió un accidente de tránsito.

Hanna, como le decían en casa, fue una extraordinaria conocedora de México, tanto por gusto personal como por sus estudios profesionales como antropóloga e historiadora, realizados en EE.UU., hecho que aprovechó para dar a conocer un México muy distinto y mucho más realista que los prejuicios que entonces se manejaban sobre el país.

Brenner vivió en Manhattan de 1923 a 1940, es decir en los momentos de gran crisis en las relaciones entre México y Estados Unidos por el artículo 27 de la Constitución, que, a diferencia de la de 1857, estableció que el subsuelo y sus contenidos son propiedad de la nación, no del dueño del terreno, como dice la Carta Magna del 57, que es liberal. La que aún nos rige retoma la figura colonial de que todo es propiedad del rey y el propietario, su vasallo, también es el dueño. El cambio fue sustituir al rey por la nación.

El artículo 27 provocó muchísimos problemas con los petroleros y mineros, quienes habían llegado en el porfiriato cuando la Constitución de 1857 estaba vigente, es decir, eran propietarios de minerales y petróleo. Las luchas de uno y otro lado fueron encarnizadas, sobre todo burocráticamente hablando, y se vieron aderezadas por otros conflictos: el arreglo para pagar la deuda externa, el acuerdo de indemnización por los daños a las propiedades estadounidenses durante la revolución y las expropiaciones agrícolas derivadas de la Reforma Agraria.

Parte de la lucha fue establecer la imagen ante el mundo de que México era un pueblo primitivo, pendenciero, lleno de borrachos mal vestidos de manta y descalzos o “huarachudos”. Las compañías cinematográficas que hicieron ese tipo de películas, que se distribuyeron en diversos países del orbe, fueron bloqueadas en 1923 por Álvaro Obregón. Es un ejemplo de los muchos sucesos de aquellos entonces.

La guerra Cristera (1926-1929), como buen conflicto religioso fue especialmente violento. Las fotos de los cadáveres de uno y otro bando colgando de los árboles o de los postes del telégrafo a lo largo de las líneas de algún ferrocarril le dieron la vuelta al orbe, al igual que las de múltiples fusilamientos.

Posteriormente la expropiación petrolera (1938) y las de diversas haciendas hechas por el presidente Lázaro Cárdenas ocuparon las ocho columnas de los diarios internacionales y agudizaron las tensiones entre México y EEUU.

En The Wind That Swept Mexico (El viento que barrió a México), dio su propia versión de la revolución mexicana. En Avant-Garde Art & Artists in Mexico, hay una compilación de sus artículos sobre los grandes pintores y muralistas de su época.

Marcela López Arellano publicó un libro sobre Brenner con el patrocinio de la Universidad de Aguascalientes
Marcela López Arellano publicó un libro sobre Brenner con el patrocinio de la Universidad de Aguascalientes. Fuente de la imagen: Google

En 2016 la Universidad Autónoma de Aguascalientes y el Centro de Investigación Judío de México publicaron el libro “Anita Brenner. Una escritora judía con México en el corazón”, de Marcela López Arellano.

Es una desgracia que la mayoría de la obra de Brenner esté escrita en inglés y así permanezca, sin las traducciones correspondientes. Como consuelo, vale decir que su trabajo ha sido y es objeto de exposiciones como la que el MUNAL inauguró a finales de octubre y que permanecerá hasta el 23 de febrero: Anita Brenner Luz de la Modernidad.

VICENTE RIVA PALACIO

Hijo de Mariano Riva Palacio (1803-1880) y nieto de Vicente Guerrero (1782-1831), Vicente Riva Palacio (1832-1896) brilló con luz propia y pasó a la historia como escritor, jurista, político y militar. Además, fue pintor por afición y sobre todo un gran conversador, capaz de reírse de sí mismo y de los demás, con habilidad y buen gusto.

Vicente fue el mayor de seis hermanos. En 1832, cuando nació, el país tenía once años de haber consumado la independencia y sólo durante la presidencia de Guadalupe Victoria (1824-1828)   había conocido una etapa de relativa paz.

Comenzó su carrera militar, que culminó como general, siendo un joven guerrillero de 15 años de edad en la guerra México-EE.UU, en 1847. A los 30 volvió a la guerrilla, pero esta vez un grupo muy bien organizado, financiado por él, que poso a las órdenes de Ignacio Zaragoza, para detener a los activos del ejército que defendía a México de la invasión francesa.

En 1854, a los 22 años de edad, se recibió de abogado en el Colegio de San Gregorio. Para entonces ya era novio del único amor de su vida: María Josefina Bros Villaseñor, con quien se casó dos años después y tuvo a su único hijo, Federico Vicente. Ese 1856 también fue por primera vez diputado nacional, en el Congreso que redactó la Constitución de 1857 . En 1861 volvió a ser diputado.

Colaboró en periódicos como La Orquesta, La Chinaca y El Ahuizote y editó El MonarcaEl Pito Real. Compuso los versos de Adiós, mamá Carlota (una paráfrasis de Adiós, oh patria mía, de Ignacio Rodríguez Galván), mismo que cantaran treinta mil chinacos en Querétaro durante el camino de Maximiliano al fusilamiento.

Entre 1868 y 1870 escribió la mayoría de sus novelas, para las que aprovechó los archivos de la Santa Inquisición, que tuvo a su alcance, y que le permitieron usar el tema en ellas. Las más conocidas son “ “Monja y casada, virgen y mártir : historia de los tiempos de la Inquisición” y  “Martín Garatuza : memorias de la Inquisición”, disponibles en la Biblioteca Cervantes Virtual. Sólo Calvario y Tambor es una novela de toque militar.

Él y Juan A. Mateos escribieron juntos zarzuelas y sketches teatrales que satiriza la política mexicana. En 1870, junto con Juan A. Mateos, Rafael Martínez de la Torre y Manuel Payno publicó “El libro rojo”, un breviario de la violencia dentro de la historia nacional mexicana. Junto con Juan de Dios Peza crean a la imaginaria poetisa romántica Rosa Espino para publicar “Flores del alma” (1875) y posteriormente hacen en verso el libro de Tradiciones y leyendas mexicanas (1880) donde hablan de:

Don Juan Manuel La calle del Angel (La peste en México) El callejón del Muerto La mujer herrada El llano del Diablo La llorona La cita en la catedral La calle del Puente ó Salto de Alvarado El Puente del Clérigo La mulata de Córdoba La cuna de nieve Las palmas del tesoro El visitador Muñoz La calle de la Joya La calle de la Quemada La leyenda de la calle de Olmedo.

Dirigió, junto con el editor Santiago Ballescá, la obra México a través de los siglos, trabajo enciclopédico; encargándose él mismo de escribir el segundo tomo, dedicado a la Colonia.

En coautoría con su sobrino y ahijado Juan de Dios Peza escribieron “Los Ceros (Galería de contemporáneos)” donde describen de forma irónica a los políticos mexicanos, lo que lo señala como virulento y lo desacredita frente a la sociedad. Para evitarproblemas, Don Porfirio lo envía como representante de México a España y Portugal.

Su libro póstumo, Cuentos del general es una obra muy divertida. Se publicó poco después de su muerte, el 22 de noviembre de 1896, en Madrid, en brazos de su amada Josefina. Su estancia le permitió viajar a París y sobre todo ser parte de la bohemia española. Gozó del ambiente de los cafés, los clubes y las tertulias, donde encontró parte del material para escribir este libro, como si charlara a veces de Madrid, a veces de México, con su acostumbrado estilo, equilibrada mezcla de sobriedad y colorido. Por su obra literaria, fue designado miembro correspondiente de la Real Academia Española. Muchas de sus obras están en la Biblioteca Cervantes Virtual y son de consulta libre.

IGNACIO RODRÍGUEZ GALVÁN (1816-1842)

Ignacio Rodríguez Galván escritor romántico mexicano. Fuente de la imagen: https://www.ecured.cu/Ignacio_Rodr%C3%ADguez_Galv%C3%A1n

Siempre había leído que “Adiós Mamá Carlota” de Vicente Riva Palacio es una parodia de un verso, “Adiós, oh patria mía”, que al buscar me hizo encontrar a su autor, Ignacio Rodríguez Galván, el primer escritor romántico mexicano.

Las biografías actuales, hablan de él como miembro de una familia campesina miserable, pero en la larga introducción que hace Rafael B. de la Colina a la edición de los poemas de Rodríguez Galván en 1883 habla de que el autor pasó su infancia en su natal Tizayuca (hoy en el estado de Hidalgo, parte del área metropolitana de la Ciudad de México).

(Ortografía original de Rafael B. de la Colina):

“… Nacido en el pueblo de Fizayuca el 22 de marzo de 1816, los tranquilos dias de su infancia se deslizaron éntre las necesidades y escaseces á que la guerra de Insurrección tenia reducida á su familia, acostumbrada en mejores tiempos á los goces y las comodidades que proporciona una modesta fortuna. Consagrado el niño á las rudas fatigas agrícolas, y ajeno entonces á toda ambición de nombre y fama, vio pasar los primeros once años de su vida sin que nada le hiciese presentir su futuro y amargo destino, ni soñar, tal vez, con la gloria que su genio le preparaba.

“La miseria vino á decidir de la suerte del poeta. Obligado por las penurias que afligían á su familia, abandona el hogar paterno, se dirige á México y allí es recibido como dependiente en la casa de su tío el de Sr Mariano Galvan Rivera, quien, como es sabido, comerciaba en el importante ramo de libros. En contacto con ellos, el joven siente despertar en su alma un deseo insaciable de saber; y, aunque sin dirección ni maestro, devora los tesoros que tiene á la vista, y lee, y medita, y al fin intenta probar sus fuerzas en la composición literaria. Felices fueron sus primeros ensayos, publicados por los años 1835 y 1836; y ya en ellos se hacia presentir el vate de corazón ardiente y de espíritu levantado, cuyas obras serian más tarde una dé las joyas preciosísimas con que se engalana la literatura patria.

“Desde entonces ya no volveremos á hallarle sino consagrándose con todas sus fuerzas al cultivo de las letras, que formaron la delicia de su breve y fatigosa existencia…”

Mariano Galván Rivera (ca. 1791-1876) no era un librero cualquiera, sino el primer librero mexicano, además de editor. Aún ahora muchos hogares mexicanos tienen en casa al menos un ejemplar del “Más Antiguo Calendario Galván”, creado por él. En esos entonces, imprimir un calendario de costumbres y tradiciones equivalía a tener un medio de comunicación masiva.

Con su tío Mariano, Ignacio Rodríguez Galván encontró un campo fértil para crecer. Autodidacta aprendió historia, latín, francés e italiano. Fue amigo del poeta cubano José María Heredia. Estudió en la Academia de San Juan de Letrán y estableció profunda amistad con Fernando Calderón y Guillermo Prieto.

odriguez Galván dirigió el “Calendario de lase señoritas megicanas” creado y editado por su tío Mariano Galván. Fuente de la imagen: https://www.jornada.com.mx/2015/02/01/cultura/a16n1vox

Rodríguez Galván fue director del Calendario de las Señoritas Mexicanas y fundó el periódico Año Nuevo. Editó también El Recreo de las Familias. Asimismo fue redactor de la sección literaria del Diario del Gobierno.

Sus cinco novelas –La hija del olor (1836), Manolito el pisaverde (1837), El visitador (1838), La procesión (1838) y El secreto (1840)- son las primeras novelas cortas mexicanas. De sus obras de teatro, en 1838 compuso su drama Muñoz, Visitador de México, que fue representado y aplaudido frenéticamente en el Teatro Principal la noche del 27 de Setiembre del mismo año

Cuatro de sus obras teatrales fueron conocidas: La capilla, Tras un mal nos vienen ciento, Muñoz, visitador de México estrenada con gran éxito el 27 de septiembre de 1838 en el teatro Principal y El privado del Virrey, impresa en 1842, dedicada al general D. José María Tornel y Mendívil, ministro de Guerra, quien, para agradecer la atención, abrió las puertas de la diplomacia al joven autor y le encomendó una misión en Sudamérica. Al emprender el viaje, como despedida, escribió su poema “Adiós, oh patria mía” -parodiado por Riva Palacio- y dejó dos dramas inconclusos: El Ángel de la Guarda y otro cuyo argumento era la conspiración del Marqués del Valle, hijo de Hernán Cortés.

Su poesía fue exitosa y abundante. Los poemas más conocidos son: La profecía de Guatimoc, A la muerte de un amigo, Al baile del señor presidente, La inocencia, Un crimen, El buitre, Adiós, oh patria mía y La gota de hiel, escrito en La HabanaCuba, el 18 de junio de 1842 cuando ya estaba enfermo. Falleció el 25 de julio. En 1851 su hermano Antonio publicó sus obras completas que ahora son licencia Common por tener más de 100 años.

En la Biblioteca Cervantes está el primer tomo de sus poesías y Wikisource tiene algunas de sus obras. En las imágenes están las ligas.

MEJORAS SOCIALES Y TRES PERSONAJES COLONIALES

Lucas Alamán fundó el Partido Conservador. Fue político y escritor. En su Historia de Méjico revisó parte de la Colonia y lo ocurrido hasta 1852, poco antes de morir. Imagen de Wikipedia

Entre 1849 y 1852 Lucas Alamán (1792-1853) escritor, político y empresario conservador, escribió los cinco volúmenes de su” Historia de Méjico, desde los primeros movimientos que prepararon la independencia en el año de 1808 hasta la época presente.” Comenzó su obra revisando la situación de la Nueva España en vísperas de la independencia. Fue uno de los pocos autores del siglo XIX que valoró de forma positiva la actuación española. Así, escribió:

“Fomentábanse también los adelantos de la sociedad por medio de la primera enseñanza, y por las mejoras introducidas en la clase del pueblo. En las gacetas de los primeros años de este siglo se nota el establecimiento de muchas escuelas de primeras letras en todos los barrios de la capital y en diversas poblaciones, y se ven con frecuencia los ejercicios públicos que en ellas se hacían con concurrencia de las autoridades, en los que se encuentra por la primera vez el nombre de D. Juan López Cancelada, que veremos en la serie de esta obra hacer tan señalado papel, costeando los premios en unos exámenes en Silao de la provincia de Guanajuato, y excitando con un discurso la aplicación de los niños.

“En las fábricas de tabaco se habían puesto también, para que quedasen en ellas los hijos de los que trabajaban en sus labores durante el tiempo que empleaban en estas, y en la de Méjico se había formado un banco de ahorros con el nombre de “la Concordia.” El conde de Revilla Gigedo había procurado corregir el vicio de la embriaguez, mejorando los reglamentos de las pulquerías; y remediar la desnudez del pueblo, haciendo se vistiesen los que estaban ocupados en la misma fábrica, y prohibiendo la entrada al paseo de la Alameda y otras concurrencias públicas, a los que no se presentasen decentemente vestidos, y Flon en Puebla había dictado con igual objeto otras medidas semejantes, haciendo todos reiterados esfuerzos para mejorar la condición de esta clase de la sociedad.”

Hasta aquí el texto de Alamán. Los personajes que menciona son:

Juan López Cancelada (1765-se desconoce). Fue un periodista y escritor español, nacido en Cancelada de León, muy importante en su época. Fue prácticamente olvidado.  Fue un verdadero aventurero. De joven viajó por España y hacia 1789 se trasladó a Nueva España. Entre su prolífica obra destaca “La verdad sabida y buena fe guardada, Origen de la espantosa revolución de Nueva España comenzada el 15 de septiembre de 1810.”

En 1805 se asoció con el criollo Manuel Antonio Valdés y Munguía, impresor y propietario de una empresa de coches de alquiler, dueño de la “Gazeta de México”, lo que permitió que ese periódico, casi oficial, saliera dos veces a la semana en vez de ser mensual. Era el único periódico autorizado para publicar noticias oficiales. Desde ahí se enfrentó con los editores del “Diario de México”. Tras ser expulsado de Nueva España, creó un periódico que primero llamó “El Telégrafo Americano” y luego renombró como “El Telégrafo Mexicano.”

Fue enemigo declarado de los insurgentes, del virrey Iturrigaray y de Fray Servando Teresa de Mier. Durante un tiempo cayó en desgracia, acusado de liberal. Después Fernando VII reconsideró, sobre todo cuando estaba preparando la reconquista de la Nueva España bajo el mando del general Isidro Barradas, lo que dio lugar a que López Cancelada escribiera por entregas en su periódico “El Comercio de Ambos Mundos” el  libro “Sucesos de Nueva España hasta la coronación de Iturbide” que en el 2008 publicó el Instituto Luis Mora porque “constituye una visión muy particular sobre la guerra de independencia de Nueva España.”

Según los especialistas, el virrey Revillagigedo fue el mejor que tuvo Nueva España. Fuente de la imagen: Wikipedia

El conde de Revilla Gigedo fue el 52º virrey de Nueva España, uno de los tres virreyes criollos que hubo en 300 años y el único nacido en Cuba. Se llamó Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla y Horcasitas (1738-1799) y es considerado uno de los mejores virreyes de la historia novohispana. Hizo de la Ciudad de México un lugar habitable. Era insegura, maloliente y fea cuando llegó y cuando se fue era llamada “la Ciudad de los Palacios”: la dotó de desagüe, empedró las calles y les puso alumbrado público. Asimismo, organizó un servicio de limpia, puso números a las casas, embelleció parques y paseos, introdujo el servicio de coches de alquiler, el de veladores o serenos y el de la policía. Siguió una política similar en ciudades como Guadalajara, Querétaro, San Blas, Toluca y Veracruz.

Asimismo, fomentó el desarrollo agrícola, en especial la producción de algodón, modernizó el camino entre la capital y el puerto de Veracruz, subió la recaudación fiscal y organizó tanto lo que hoy es el Archivo General de la Nación, como el Museo de Historia Natural.

Preocupado por la educación, dotó a la Academia de San Carlos de grandes y destacados maestros, creó las cátedras de matemáticas aplicadas a la arquitectura, anatomía en el hospital general y la de fisiología.

El Archipiélago de Revillagigedo lleva su nombre en honor al virrey. Administrativamente pertenece al estado de Colima y está formado por las islas Roca Partida, San Benedicto, Clarión y Socorro

En su honor se les llamó Islas Revillagigedo al archipiélago de Colima, en el Pacífico y en el estado de Washington en EE.UU. hay dos islas y una bahía que llevan sus apellidos: Isla Güemes, Isla Orcas y Bahía Padilla.

Manuel de Flon (1746-1811) conde de la Cadena, en 1787 fue nombrado intendente-gobernador de Puebla, cuyo territorio iba del Golfo de México al Océano Pacífico. Fue el primero que ocupó ese cargo. Funcionario carismático, fomentó el desarrollo de la agricultura, acabó con el sistema de repartimiento, modernizó la agricultura, la minería, el comercio y la construcción de caminos, razones por las que lo admiró Lucas Alamán.

De Flon escribió un libro llamado “El crédito agrícola en el Partido de Cholula de la intendencia de Puebla en 1790” en el que hizo un diagnóstico objetivo de la situación de la agricultura en esa zona.

Seguía al frente de la Intendencia cuando fue llamado al ejército para derrotar a los insurgentes. La crueldad mostrada en la toma de Guanajuato y otros episodios de la guerra, empañó su buena fama y le granjeó el apodo de «El Chacal de los Ojos Verdes».

El 11 de enero de 1811, junto con Félix María Calleja y Manuel Emparán, al frente del ejército realista de 7 mil hombres llegó al Puente de Calderón, una construcción de mampostería hecha hacia 1670 por órdenes del entonces gobernador de Nueva Galicia Francisco Calderón y Romero. Construido en el actual municipio de Zapotlanejo, para comunicar a Guadajara con Zacatecas.

Los insurgentes tenían 10 mil hombres al mando de Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo. Tan numeroso y desordenado contingente fue pronto derrotado por los realistas, pero antes de batirse en retirada, los insurgentes reconocieron a Manuel de Flon, lo rodearon y lo mataron.