LA PALABRA MÉXICO

Escribió Pablo Aveleyra Arroyo de Anda:

“La primera vez que los españoles oyeron la palabra México fue en 1518, durante la expedición de Juan de Grijalva. Y la ocasión inicial en que fue escrita fue por Hernán Cortés, en su segunda Carta de Relación, en 1520. En la cuarta década del siglo XVI ya se emplea como equivalente del nombre Nueva España.”

Las imágenes son de Wikipedia.

31 ESTADOS Y UNA CIUDAD

México tiene 32 entidades federativas: 31 estados y la Ciudad de México.
19 de las 32 entidades fueron definidas en la Constitución de 1824.
El establecimiento de nuevos estados en el siglo XIX es producto de las luchas entre conservadores y liberales. Cuando estos perdían, entre las represalias liberales estaba dividir la entidad federativa para debilitarla.


Los nuevos estados del siglo XX, salvo Nayarit que fue separado de Jalisco, fue producto del aumento de población, mismo que permitió que dejaran de ser territorios a cargo del gobernante del Distrito Federal para volverse estados de la federación. Baja California Sur y Quintana Roo fueron los últimos en convertirse en estados al ganar población gracias al turismo, es decir al establecimiento de Los Cabos y Cancún, respectivamente.
La Ciudad de México fue parte de la Intendecia de México y luego del estado. Sede del imperio de Iturbide, los liberales la separaron y la hicieron el centro del Distrito Federal, símbolo del federalismo. Cuando llegaban los conservadores, desaparecía el DF y los estados se convertían en Departamentos.

Primero poco a poco y en el siglo XX rápidamente, la Ciudad de México fue creciendo. En los años 70, el presidente Echeverría la llamó México Distrito Federal y en el siglo XXI retomó su nombre de Ciudad de México, aunque conservó las funciones del Distrito Federal.
Ahora su área metropolitana es tan grande que abarca parte del estado de México y llega ya hasta Hidalgo.
El mapa y los cuadros impresos son de Wikipedia.

VILLA DE GUADALUPE

“La Villa” para nosotros significa la Basílica de Guadalupe. Sin embargo, una villa es una población importante, pero sin la población suficiente como para alcanzar el título de ciudad.

El Tratado Guadalupe_Hidalgo se firmó en La Villa en 1848. Su nombre completo era Villa de Guadalupe Hidalgo. Encontré esta interesante foto en un sitio que además liga el tratado con la actualidad fronteriza.

http://www.nomadicborder.com/foto-galerias/a-los-170-anos-desde-el-tratado-de-guadalupe-hidalgo-una-perspectiva-desde-el-extremo-oeste-de-la-frontera

RODOLFO ROBLES VALVERDE

El puente Rodolfo Robles cruzado por una caravana de migrantes. Fuente de la imagen: Google

Una nueva caravana centroamericana empieza a congregarse en Guatemala. Sus integrantes buscan ser un contingente numeroso antes de intentar cruzar la frontera. En el noticiero televisivo mencionaron que el puente internacional entre Tecum Uman y Tapachula, tendido sobre el río Suchiate, se llama Rodolfo Robles.

¿Quién fue Rodolfo Robles?

Un médico guatemalteco, una eminencia en su ramo: el descubridor de la oncocercosis en 1915. La enfermedad es parasitaria, terrible, deja ciega a quien la padece. En la frontera se le llama ceguera de los ríos. Auque gracias a Robles se ha ido combatiendo y erradicando, aún hay 18 millones de africanos padeciéndola. Colombia fue el primer país en erradicarla. En el norte de Chiapas ya hay, pero en el sur, justo donde está el Puente, de ambos lados de la frontera, sí.

El puente Rodolfo Robles está en la frontera México-Guatemala. Fuente de la imagen: Google

El Dr. Robles nació en 1878 en Quetzaltenango a 206 km al norte de Ciudad de Guatemala. Cuando tenía 9 años sus padres, Francisco Robles y Trinidad Valverde lo enviaron a estudiar a California. Era el más pequeño de tres hermanos. Regresó a su tierra a estudiar la secundaria y la preparatoria. Posteriormente, se fue a París, a cursar Medicina en La Sorbona de donde salió en 1904. Al año siguiente ya estaba en Guatemala.

Hizo una práctica brillante de su profesión. En 1908 combatió una epidemia de viruela. Fue director de varias clínicas y fundador de otras. Paralelamente fue primero instructor en el Instituto Pasteur y luego catedrático de Bacteriología, Anatomía y Clínica Medica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

El 28 de julio de 1914 contrajo matrimonio con la señorita Julia Herrera Dorión, con quien procreó dos hijos, Lolote y Rodolfo. Fue Diputado de la Asamblea Legislativa, Diputado de la Asamblea Constituyente y Consejero de Estado. Prácticamente toda su vida fue filántropo. Falleció en noviembre de 1939 a la edad de 61 años.

JOSÉ HILARIÓN ROMERO GIL (1822-1899)

Los tecos fueron un pueblo precolombino que habitó en la parte occidental de Jalisco y en Colima. Ellos le dieron nombre a Mascota, lugar de venados, el poblado que vio nacer a José Hilarión Romero Gil el 21 de octubre de 1822, en pleno imperio de Agustín de Iturbide. Falleció cuando el porfiriato llegaba a la cima.

En el blog iconoarchivo de WordPress está publicada esta foto de José Hilarión Romero Gil como fundador de la Benemérita Sociedad de Geografía e Historia del Estado de Jalisco.

Romero Gil es poco conocido fuera de la región de los Valles y de Guadalajara, en Jalisco, pero en su zona natal es todo un personaje: hacendado culto, abogado, politico y escritor, además de ser buena persona, capaz de ayudar a quien se lo pidiera, y fundador de instituciones culturales. En la historia de México hay pocos héroes abiertamente ricos, menos aún hacendados, pero Romero Gil es uno de ellos.

Tras pasar su infancia en la población, se fue a Guadalajara donde estudió primero Filosofía y después Abogacía, fue professor en diversas cátedras y politico destacado. Fundó el Monte de Piedad de Guadalajara y la Sociedad de Geografía y Estadística de Jalisco. Legó su fortuna para fundar hospitales en Mascota, Ameca y Teuchitlán; donó su biblioteca a la Biblioteca Pública del Estado y fue autor de 25 libros, algunos de los cuales aún se venden en librerías y en Amazon. En 1861 pronunció su discurso de admission en la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, cuyo Boletín lo reprodujo. Transcribo parte de sus reflexiones, con ortografía original:

“Una naturaleza tan rica, tan variada en sus producciones, solo podia ser estudiada por una inteligencia superior como la de Alejandro Humbodlt, quien ha trazado el camino para el estudio de la historia natural del país y para la perfeccion de los estudios estadísticos.

“Señores: yo creo que el complemento de esta clase de estudios, no consiste en reunir el mayor número de noticias, sobre los habitantes que tiene la poblacion, ni el número de leguas y de varas que contiene su territorio, su clase y el valor de sus riquezas, ya agricola, industrial, minera y comercial, sino en la resolucion de ciertos problemas que el mismo ilustre Baron dejó iniciados: tales son, el aumento de estas riquezas al mas alto grafo por los medios mas económicos y científicos, y el fomento de la industria nacional, dando ocupacion al mayor número de personas para proporcionarles así su bienestar, porque un país sin industria es siempre pobre y dependiente del que la recibe, pues que está averiguado por la ciencia económica, que cuando una nacion que carece de industria, tiene que comprar con el producto de su agricultura ó minas, al estranjero, los efectos industriales, no tiene sobrantes con que pueda formarse su capital.

“¡Ah! si desde los primeros dias de nuestra independencia los hombres mas ilustrados se hubieran dedicado á esta clase de estudios y no hubieran dado en la manía de ser políticos, como por desgracia lo es en los mexicanos, que han tomado la política como una ocupacion preferente y ordinaria, esperando que por medio de la mas cumplida libertad política, aunque no haya libertad civil, se consiga el arreglo y prosperidad del país, hoy habria mas moralidad en la sociedad, habria trabajo, industria, y con esto bienestar en la clase pobre é indigente y riqueza en la nacion.”

ESCRITORES DE NUEVA ESPAÑA 1770 a 1780

El historiador José Fernando Ramírez, originario de Parral, Chihuahua, hizo un recuento de historiadores novohispanos de finales del siglo XVIII (ortografía original)

“En el breve período que separa el año 1770 a 1780, cinco escritores, tres de ellos mexicanos, llenaban sus horas de ocio, o de amargura, con el recuerdo de los grandes sucesos acaecidos en nuestro país

 -Veytia, digno discípulo del infortunado Boturini, remontándose hasta la cuna misma de las primeras generaciones que poblaron nuestro territorio, escribía en Puebla la Historia antigua de México; obra la más completa que poseemos sobre este ramo, por su método y por el buen gusto en la selección de sus noticias.

W. Robertson, abarcando una empresa proporcionada a su genio, nos daba en Edimburgo[…] su Historia de la América, la defensa de las tribus indígenas[…]

El perseguido Clavijero escribía en Bolonia en medio de las mayores tribulaciones, por servir a su patria y divertir el ocio desabrido del destierro, como decía el mismo a Veytia, escribía, digo, su excelente Historia antigua de México y su conquista…

El P. Cavo, otro jesuita mexicano también expulsado[…] (recopiló documentos para formar) Tres siglos de México durante el gobierno español. En ese tiempo se publicó en Madrid el Diccionario geográfico-Histórico de las Indias Occidentales de D. Antonio Alcedo e Historia de la compañía de Jesús en Nueva España de Alegre, “Crónica nacional más que monástica, e inapreciable como monumento histórico, por las exquisitas noticias que contiene, y cuyas fuentes en la mayor parte están perdidas.”

Hasta aquí Fernández Ramírez. Valga una pequeña explicación para apreciar realmente el texto.

El poblano Mariano Fernández de Echeverría y Veytia (1718-1780) continuó y publicó la obra de su amigo Boturini, escribió la primera historia de su tierra natal y cuando se dio cuenta que su libro y el de Clavijero habían titulado a sus libros de la misma manera, se puso en contacto con él, expulsado a Italia, y sostuvieron una agradable correspondencia. Veytia contrajo matrimonio dos veces, pues su primera esposa lo hizo un joven viudo.  http://bit.ly/2QTLefL

William Robertson (1721-1793), historiador escocés, rector de la Universidad de Edimburgo (1762).

El jesuita veracruzano Francisco Javier Clavijero (1721-1793) escribió varias obras, la más conocida de las cuales es su Historia Antigua de México. https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Javier_Clavijero

Tres siglos de México durante el gobierno español del jesuita Andrés Cavo (1739-1803) su obra está disponible en la Biblioteca Cervantes Virtual http://bit.ly/2uSOaB7

Antonio Alcedo nació y murió en Quito (1735-1812) cuando Ecuador era parte del Virreinato de Perú. Fue geógrafo, historiador, escritor y military. Producto de sus 40 años de viajes, su Diccionario en cinco volúmenes tuvo tanto éxito que espantó al gobierno español y prohibió su edición, pero era demasiado tarde: había salido del imperio y su traducción al inglés circuló por el mundo entero. Finalmente, obtuvo el reconocimiento académico al ser nombrado miembro de Real Academia de Historia en 1787.

 El Diccionario geográfico-Histórico de las Indias Occidentales disponible en http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020133454/1020133454_MA.PDF

Historia de la compañía de Jesús en Nueva España del veracruzano Francisco Javier Alegre (1729-1788) también en la biblioteca Cervantes Virtualhttp://bit.ly/2FPMf2r

CLEOPATRA

Ver la vida de Cleopatra desde el punto de vista contemporáneo es desconcertante. Vivió solo 39 años, se casó con su hermano, de quien se deshizo porque no la dejaba gobernar a gusto, tuvo varios amantes e influyó tanto en su época que hasta nuestros días llega una influencia indirecta: el calendario gregoriano.

Desde luego, hay que recordar que el concepto incesto no existía en la época antigua, ni se tenía idea de los problemas genéticos que acarreaba el matrimonio entre parientes cercanos. Tampoco había adolescencia o sea que rascarle a los 40 era vivir suficiente como para hacer muchas cosas. En su caso memorables.

Para nosotros, Cleopatra es la única Cleopatra de la historia, pero no fue así. Es la VII, o sea que hubo otras seis Cleopatras que reinaron en Egipto antes que ella. Su nombre complete es Cleopatra VII Thea Filopátor y vivió del año 69 a.C. al 30 a.C. Fue la última gobernante de la dinastía ptolemaica del Antiguo Egipto, iniciada por Ptolomeo I Sóter, uno de los generales más allegados a Alejandro el Magno, quien gobernó de 323 a 282 a.C. e hizo del país del Nilo una nación helénica, con Alejandría como el centro cultural por excelencia.

Ptolomeo I era hijo de Arsínoe de Macedonia, pero no se sabe bien quién fue su padre, si Filipo II, lo que lo haría hermano de Alejandro el Magno, o Lagos, a quien la entregó en matrimonio Filipo cuando ya no quiso que siguiera siendo su concubina.

La dinastía duró varios siglos hasta que llegó la bella Cleopatra. Además de faraona, fue diplomática, comandante naval, lingüista y autora de tratados médicos. Aunque su lengua maternal era el griego, fue la primera gobernante que aprendió y dominó el idioma egipcio.

Tal vez hacia el año 55 a.C. Cleopatra vivió en Roma con su padre, Ptolomeo XII, exiliado por una revuelta egipcia. El faraón pronto consiguió ayuda romana y regresó a reclamar su trono. Con el apoyo de sus aliados, pronto derrotó a su hija Berenice IV, a quien mandó asesinar. Cuando murió, heredaron su corona sus hijos Cleopatra y Ptolomeo XIII, quienes de acuerdo con las normas de la época, contrajeron matrimonio. Ella tenía 18 años y él 12. Su matrimonio fue una guerra continua, teniendo como trasfondo la lucha de los romanos, empeñados en extender su imperio hasta las tierras faraónicas, cosa que lograron El joven faraón trató de aliarse con Julio César, uno de los contendientes, pero ella resultó mucho más atractiva, por lo que el resultado fue una alianza entre Cleopatra y Julio César y la muerte de Ptolomeo XIII, quien tratando de congraciarse con el romano había mandado matar a su enemigo Pompeyo, hecho que fue muy mal visto por él.

Cleopatra, convertida en la pareja de Julio César, se mudó a Roma en 46 a.C y permaneció ahí dos años, como reina vasalla, es decir reina aliada. En el 44 a. C., él fue asesinado. Cleopatra trató de que su hijo Cesarión fuera designado heredero. No lo logró por lo que lo nombró corregente de Egipto, previo asesinato de su hermano Ptolomeo XIV, quien ocupaba ese puesto.

Con las luchas civiles de telón de fondo, Cleopatra se casó con Marco Antonio, quien para ello repudió a su esposa Octavia y desató una cuarta guerra, pues Octavio no estuvo de acuerdo con el trato propinado a su hermana. Marco Antonio y Cleopatra tuvieron tres hijos: los gemelos Alejandro Helios y Cleopatra Selene II y a Ptolomeo Filadelfo. Cuando la pareja egipto romana fue derrotada por las tropas de Octavio que invadieron Egipto en el 30 a.C., Marco Antonio se suicidó y cuando Cleopatra supo que su vencedor pensaba llevarla a Roma para exhibirla como trofeo, también se dio muerte quizá bebiendo un veneno, quizá dejándose morder por una serpiente.

Entre los legados de Cleopatra, nos atañe el calendario. Ella hizo que Julio César tuviera un calendario solar, llamado Juliano en su honor. Rigió en muchos países hasta 1582 cuando Felipe II pidió a Gregorio XIII que arreglaran la cuestión de los días porque había un desajuste con la Pascua judía y por tanto con la Semana Santa. Así ese año se le agregaron 11 días al calendario Juliano, en el Gregoriano. Santa Teresa de Jesús falleció el 4 de octubre y fue enterrada el 15, es decir al día siguiente. Como el tiempo pasa, hoy la diferencia entre ambos calendarios es de 13 días.

Aunque paulatinamente se impuso el calendario Gregoriano, incluso en países occidentales y en los orientales, en muchos lugares conviven el Juliano (Iglesias ortodoxas) y el Gregoriano, o los locales de los países orientales que usan el Gregoriano en sus relaciones con Occidentes.

Así en Nueva España, hoy México, rigió el calendario juliano 61 años, a partir de la caída de Tenochtitlán en 1521, durante todo el reinado de Carlos V y una parte del de Felipe II.

Todas las imágenes son de Wikipedia.

VICENTE ROCAFUERTE DIPLOMÁTICO Y PRESIDENTE

En mayo de 1829, Fernando VII envió su ejército, encabezado por el brigadier de infantería Isidro Barrada a reconquistar México presidido por Vicente Guerrero. Lo logró después de enfrentar muchos problemas, incluida la muerte de Félix María Calleja, militar de sus confianzas y antiguo virrey de Nueva España, y el fusilamiento de Agustín de Iturbide, quien alarmado e ignorante de que si regresaba tendría pena de muerte, había vuelto al país para avisar que quería invadirlo.

Poco antes del desembarco de las tropas españolas en Tampico, Vicente Rocafuerte, el primer ministro plenipotenciario de México en Gran Bretaña y artífice de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, escribió: (ortografía original)

“El mejor modo de prepararnos á defender nuestro territorio, en caso de invasión, es en efecto, combinar nuestras fuerzas con la cooperación de Colombia y Santo Domingo; la prudencia nos aconseja ponernos de acuerdo con esos gobiernos, y tenerlos gratos, para sacar de ellos las ventajas que puedan exigir los futuros acontecimientos. Santo Domingo es el terror de la isla de Cuba: aprovechemos, pues la alianza que se puede formar con Boyer para tomar una actitud amenazadora, y hacer entender á los españoles de la Habana, que si nos invaden, también serán invadidos; que si vienen á México á poner término  á la anarquía, como dicen, nosotros iremos á Cuba  poner término á la esclavitud de los negros; que si nos molestan por algún tiempo en nuestro territorio, nosotros arruinaremos el suyo para siempre, y sacaremos de ellos la venganza que merece su orgullo, su obstinación y falta de previsión.

“No son los españoles los que alarman mi patriotismo: mis inquietudes por la prosperidad de la república nacen del estado de nuestros partidos, del carácter de nuestros agitadores, de la desconfianza general que se observa por todas partes, y sobre todo, de la falta de crédito: es más difícil hacerlo revivir que aniquilar á todos los españoles.”

Lo curioso del caso es que nuestro ministro en Londres, Copenhague y Hannover, Vicente Rocafuerte y Rodríguez de Bejarano, era un acaudalado hacendado y minero ecuatoriano. Fue uno de los artifices de su país, representante de Simón Bolívar e ideólogo de las independencias hispanoamericanas. Tras viajar a EE.UU. y a Europa, ante el fracaso de las ideas de Bolívar, regresó a Ecuador en 1833 para dedicarse a sus negocios, pero pronto regresó a la política. Fue presidente de Ecuador de 1835 a 1839 y uno de los redactores de la Constitución de 1835. Progresista y republicano, dio los primeros pasos para que la educación primaria fuera gratuita y obligatoria en su país. A nivel universitario fomentó el estudio de la Medicina y desalentó el de los teólogos y los abogados.

FRANCISCO SOSA Y LAS CARICATURAS

Hoy, más que de caricaturas, se habla de memes y cartones. No invalida la percepción del poeta, periodista e historiador Francisco Sosa Escalante (1848-1925) nacido en la ciudad de Campeche, cuando aún era parte del estado de Yucatán y muerto en su casa de Coyoacán, en la calle que hoy lleva su nombre.

Sosa era un hombre culto, amigo desde niño de Justo Sierra Méndez, con quien compartió aventuras y juegos infantiles en Mérida donde ambos crecieron. De joven, mientras estudiaba latín, filosofía y jurisprudencia conoció a Ignacio Ramírez “el Nigromante” y a Juan A. Mateos, que habían sido enviados a esa ciudad en una especie de exilio por el imperio de Maximiliano.

Liberal declarado, se opuso a una segunda presidencia de Sebastián Lerdo de Tejada apoyando primero a José María Iglesias y después a Porfirio Díaz, en cuyo gobierno fue diputado, empleado en el Ministerio de Fomento y Director de la Biblioteca Nacional.

Fue miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, de la Academia Mexicana de la Historia y de la Academia Mexicana de la Lengua.

En 1887 a través de su columna en el periódico El Partido Liberal propuso al gobierno de Porfirio Díaz que en el Paseo de la Reforma se colocaran dos estatuas de personajes de cada uno de los estados y del Distrito Federal. Su propuesta fue aceptada y entre 1889 y 1902 se colocaron 36 estatuas: dos por 17 estados y dos por la capital.

Profundo conocedor del periodismo y del carácter del mexicano escribió en su libro “Biografías de mexicanos distinguidos”:

“En México, acaso mejor que en ningún otro pueblo del mundo, la caricatura puede vivir, desarrollarse y alcanzar éxito brillante; porque en pocos países habrá una tendencia más constante y marcada a buscar a todas las cosas y a todos los hombres el lado ridículo o vulnerable. Es innato, puede decirse, en los mexicanos el amor a la caricatura: en vez de querer elevar lo que nos pertenece, procuramos hundirlo, y apenas hay reputaciones que logren sobreponerse a la malignidad, no ya decimos de los grandes satíricos, sino a los chistes que sin estudio ni esfuerzo brotan de los labios del pueblo en todas circunstancias, y por cualquier motivo.”

Sin duda, entre caricaturas, memes y cartones en México se sigue cultivando ese arte.

LICENCIA DE LIMOSNERO

“Una limosnita por el amor de Dios” pedían con voz lastimera los limosneros. Había que tener licencia para serlo en el México del siglo XIX. Fuente de la imagen: https://capsuladelengua.wordpress.com/…/limosnero-es…/

En 1853 el gobierno de Antonio López de Santa Anna emitió una Ley para corregir la vagancia, misma que sirvió para enviar al ejército y la marina personas que se quedaron sin tierras a raíz de la Ley Lerdo y otras disposiciones de la Reforma.

Según la ley de la vagancia quien no tuviera licencia de limosnero y estuviera de vago, era reclutado para el ejército y en caso de no alcanzar la altura reglamentaria, iba a la marina. Fuente de la imagen: Google

En tiempos de don Porfirio estuvo también vigente y estuvo acompañada de otras disposiciones, por ejemplo de una que buscaba terminar con la costumbre de usar taparrabos de manta y prohibía que la gente con ella circulara libremente en las calles de la Ciudad de México, disposición que dio lugar a un negocio sui generis: el alquiler de pantalones. Cuando alguien llegaba a una de las garitas de entrada, alquilaba su pantalón y dejaba unos fondos en garantía. Al regresar entregaba el pantalón y recogía su depósito.

Muy en línea con esas disposiciones estaba el requisito para ser limosnero: tener licencia. Ese requisito existía desde 1853. Justo Sierra Méndez escribió al respecto en 1875:

“El Código penal castiga la mendicidad ejercida sin licencia previa de la autoridad, mientras no se establezcan asilos u hospitales.

“Se han querido establecer éstos, pero el resultado es malísimo; los pobres, después de resistencias que sólo se explican por la cuenta que les tiene pedir con absoluta libertad, eran vestidos y alimentados en los asilos; vendían inmediatamente los vestidos y seguían pidiendo limosna. El gobierno del Distrito ha abandonado este sistema y, en vista del inmenso incremento que va tomando la mendicidad o la mendiguez, como la llaman las leyes españolas, ha acordado llevar adelante el sistema de licencias para pedir limosnas.

“Nos parece bien pensada la medida, que es conforme a la ley por otra parte; pero para evitar el trabajo de estar pidiendo a todo el que solicite limosna su licencia, sería bueno darles un número en una placa u otro distintivo que indicara “la mendicidad legal”, digámoslo así.”

Este texto, junto con otros muchos escritos en la república restaurada (1867-1876) fue recopilado en la obra llamada Periodismo Político.