CRUCES Y CAMPA

La firma “Cruces y Campa” fue muy famosa en la segunda mitad del siglo XIX. Ubicada en la calle de Empedradillo número 4, hoy Monte de Piedad, a un costado de Catedral, en el centro de la Ciudad de México, hacía fotografías. Estuvo abierta de 1862 a 1887. Los propietarios eran los fotógrafos Antíoco Cruces y Luis G. Campa. Ahí entre 1863 y 1866 trabajó con ellos el también fotógrafo José María de la Torre.

Desde el del emperador hasta el aguador, la firma ” Cruces y Campa” retrató a todas las clases sociales. Fuente de la imagen: Google

Antíoco Cruces y Luis G. Campa fueron egresados de la Academia de San Carlos. Por “Cruces y Campa” desfilaron políticos, intelectuales y gente de clase media y alta para ser retratados en el formato “tarjetas de visita”, mismo que hoy es llamado “foto de la burguesía” por algunos estudiosos del tema. Seguramente hemos visto más de alguna de sus muchas fotografías, aunque ignoremos su autoría.

En 1866 “Cruces y Campa” obtuvo una distinción del “mérito civil” en la Exposición Nacional de Productos Industriales, Agrícolas, Mineros y de Objetos de Arte, realizada para preparar la representación mexicana que debía ir el año siguiente a la Exposición Universal de París.

Cruces y Campa se distinguió por su serie de 60 fotografías de tipos mexicanos, tipología de hombres, mujeres y niños vestidos con trajes típicos o haciendo oficios y servicios populares y tradicionales de la ciudad de México, hecha hacia 1875.

Como el material fotográfico era caro y escaso, en agosto de 1875, avisó a su clientela en el periódico El Siglo Diez y Nueve, que tenía hasta finales de septiembre para repetir su retrato, pues iban a reutilizar los cristales para nuevos negativos.

La firma de “Cruces y Campa” obtuvo una medalla de bronce para artistas mérito en la Exposición Internacional celebrada en Filadelfia en 1876.

Tras separarse de Campa en 1877, Antíoco Cruces fundó “Cruces y Cía,” En 1887 fue nombrado fotógrafo de la cárcel de Belén, por lo que él y sus ayudantes retrataron de perfil y de frente a los criminales del porfiriato.

En 1900 instaló su estudio en la calle de Balvanera, hoy Uruguay, número 15. Antes estaba en Puente de Correo Mayor número 7 1/2. En 1907 El Imparcial lo describió como uno de uno de los mejores retratistas de México, “Es un anciano afable, muy activo y muy trabajador”.

Por su parte Luis G . Campa protagonizó una carrera académica, en San Carlos, su alma mater. Ahí, de joven, durante un lustro, fue un estudiante becado que se ganó la oportunidad de ser discípulo destacado del maestro inglés, Jorge Agustín Periam, y se especializó en el grabado al aguafuerte. Cuando egresó, obtuvo su primer empleo como asistente y después fue profesor de grabado en lámina. En 1877, a raíz del cierre de Cruces y Campa”, Campa regresó a la Academia, donde durante 40 años ejerció como docente.

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