LICENCIA DE LIMOSNERO

“Una limosnita por el amor de Dios” pedían con voz lastimera los limosneros. Había que tener licencia para serlo en el México del siglo XIX. Fuente de la imagen: https://capsuladelengua.wordpress.com/…/limosnero-es…/

En 1853 el gobierno de Antonio López de Santa Anna emitió una Ley para corregir la vagancia, misma que sirvió para enviar al ejército y la marina personas que se quedaron sin tierras a raíz de la Ley Lerdo y otras disposiciones de la Reforma.

Según la ley de la vagancia quien no tuviera licencia de limosnero y estuviera de vago, era reclutado para el ejército y en caso de no alcanzar la altura reglamentaria, iba a la marina. Fuente de la imagen: Google

En tiempos de don Porfirio estuvo también vigente y estuvo acompañada de otras disposiciones, por ejemplo de una que buscaba terminar con la costumbre de usar taparrabos de manta y prohibía que la gente con ella circulara libremente en las calles de la Ciudad de México, disposición que dio lugar a un negocio sui generis: el alquiler de pantalones. Cuando alguien llegaba a una de las garitas de entrada, alquilaba su pantalón y dejaba unos fondos en garantía. Al regresar entregaba el pantalón y recogía su depósito.

Muy en línea con esas disposiciones estaba el requisito para ser limosnero: tener licencia. Ese requisito existía desde 1853. Justo Sierra Méndez escribió al respecto en 1875:

“El Código penal castiga la mendicidad ejercida sin licencia previa de la autoridad, mientras no se establezcan asilos u hospitales.

“Se han querido establecer éstos, pero el resultado es malísimo; los pobres, después de resistencias que sólo se explican por la cuenta que les tiene pedir con absoluta libertad, eran vestidos y alimentados en los asilos; vendían inmediatamente los vestidos y seguían pidiendo limosna. El gobierno del Distrito ha abandonado este sistema y, en vista del inmenso incremento que va tomando la mendicidad o la mendiguez, como la llaman las leyes españolas, ha acordado llevar adelante el sistema de licencias para pedir limosnas.

“Nos parece bien pensada la medida, que es conforme a la ley por otra parte; pero para evitar el trabajo de estar pidiendo a todo el que solicite limosna su licencia, sería bueno darles un número en una placa u otro distintivo que indicara “la mendicidad legal”, digámoslo así.”

Este texto, junto con otros muchos escritos en la república restaurada (1867-1876) fue recopilado en la obra llamada Periodismo Político.

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