IGNACIO RODRÍGUEZ GALVÁN (1816-1842)

Ignacio Rodríguez Galván escritor romántico mexicano. Fuente de la imagen: https://www.ecured.cu/Ignacio_Rodr%C3%ADguez_Galv%C3%A1n

Siempre había leído que “Adiós Mamá Carlota” de Vicente Riva Palacio es una parodia de un verso, “Adiós, oh patria mía”, que al buscar me hizo encontrar a su autor, Ignacio Rodríguez Galván, el primer escritor romántico mexicano.

Las biografías actuales, hablan de él como miembro de una familia campesina miserable, pero en la larga introducción que hace Rafael B. de la Colina a la edición de los poemas de Rodríguez Galván en 1883 habla de que el autor pasó su infancia en su natal Tizayuca (hoy en el estado de Hidalgo, parte del área metropolitana de la Ciudad de México).

(Ortografía original de Rafael B. de la Colina):

“… Nacido en el pueblo de Fizayuca el 22 de marzo de 1816, los tranquilos dias de su infancia se deslizaron éntre las necesidades y escaseces á que la guerra de Insurrección tenia reducida á su familia, acostumbrada en mejores tiempos á los goces y las comodidades que proporciona una modesta fortuna. Consagrado el niño á las rudas fatigas agrícolas, y ajeno entonces á toda ambición de nombre y fama, vio pasar los primeros once años de su vida sin que nada le hiciese presentir su futuro y amargo destino, ni soñar, tal vez, con la gloria que su genio le preparaba.

“La miseria vino á decidir de la suerte del poeta. Obligado por las penurias que afligían á su familia, abandona el hogar paterno, se dirige á México y allí es recibido como dependiente en la casa de su tío el de Sr Mariano Galvan Rivera, quien, como es sabido, comerciaba en el importante ramo de libros. En contacto con ellos, el joven siente despertar en su alma un deseo insaciable de saber; y, aunque sin dirección ni maestro, devora los tesoros que tiene á la vista, y lee, y medita, y al fin intenta probar sus fuerzas en la composición literaria. Felices fueron sus primeros ensayos, publicados por los años 1835 y 1836; y ya en ellos se hacia presentir el vate de corazón ardiente y de espíritu levantado, cuyas obras serian más tarde una dé las joyas preciosísimas con que se engalana la literatura patria.

“Desde entonces ya no volveremos á hallarle sino consagrándose con todas sus fuerzas al cultivo de las letras, que formaron la delicia de su breve y fatigosa existencia…”

Mariano Galván Rivera (ca. 1791-1876) no era un librero cualquiera, sino el primer librero mexicano, además de editor. Aún ahora muchos hogares mexicanos tienen en casa al menos un ejemplar del “Más Antiguo Calendario Galván”, creado por él. En esos entonces, imprimir un calendario de costumbres y tradiciones equivalía a tener un medio de comunicación masiva.

Con su tío Mariano, Ignacio Rodríguez Galván encontró un campo fértil para crecer. Autodidacta aprendió historia, latín, francés e italiano. Fue amigo del poeta cubano José María Heredia. Estudió en la Academia de San Juan de Letrán y estableció profunda amistad con Fernando Calderón y Guillermo Prieto.

odriguez Galván dirigió el “Calendario de lase señoritas megicanas” creado y editado por su tío Mariano Galván. Fuente de la imagen: https://www.jornada.com.mx/2015/02/01/cultura/a16n1vox

Rodríguez Galván fue director del Calendario de las Señoritas Mexicanas y fundó el periódico Año Nuevo. Editó también El Recreo de las Familias. Asimismo fue redactor de la sección literaria del Diario del Gobierno.

Sus cinco novelas –La hija del olor (1836), Manolito el pisaverde (1837), El visitador (1838), La procesión (1838) y El secreto (1840)- son las primeras novelas cortas mexicanas. De sus obras de teatro, en 1838 compuso su drama Muñoz, Visitador de México, que fue representado y aplaudido frenéticamente en el Teatro Principal la noche del 27 de Setiembre del mismo año

Cuatro de sus obras teatrales fueron conocidas: La capilla, Tras un mal nos vienen ciento, Muñoz, visitador de México estrenada con gran éxito el 27 de septiembre de 1838 en el teatro Principal y El privado del Virrey, impresa en 1842, dedicada al general D. José María Tornel y Mendívil, ministro de Guerra, quien, para agradecer la atención, abrió las puertas de la diplomacia al joven autor y le encomendó una misión en Sudamérica. Al emprender el viaje, como despedida, escribió su poema “Adiós, oh patria mía” -parodiado por Riva Palacio- y dejó dos dramas inconclusos: El Ángel de la Guarda y otro cuyo argumento era la conspiración del Marqués del Valle, hijo de Hernán Cortés.

Su poesía fue exitosa y abundante. Los poemas más conocidos son: La profecía de Guatimoc, A la muerte de un amigo, Al baile del señor presidente, La inocencia, Un crimen, El buitre, Adiós, oh patria mía y La gota de hiel, escrito en La HabanaCuba, el 18 de junio de 1842 cuando ya estaba enfermo. Falleció el 25 de julio. En 1851 su hermano Antonio publicó sus obras completas que ahora son licencia Common por tener más de 100 años.

En la Biblioteca Cervantes está el primer tomo de sus poesías y Wikisource tiene algunas de sus obras. En las imágenes están las ligas.

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