JÓVENES EXTRANJEROS EN EL COMERCIO MEXICANO

En el Porfiriato, México se acostumbra al crecimiento, a la inversión y a ver extranjeros trabajando en el comercio que aumenta día con día. Pronto las jóvenes visitan las tiendas buscando hacer amistad con sus dependientes y cada nacionalidad goza de una diferente fama, según su comportamiento en general.


Aunque las tiendas francesas suelen ser las más atractivas por su mercancía, no son buen lugar para buscar marido: sus empleados hablan bien español, pero los “calicots”, como se les llama, no se casan hasta que ganan lo suficiente para establecerse bien, es decir durante los siguientes 20 o 30 años a partir de que llegan a México.

Trabajan en el negocio durante el día y sólo salen a pasar un rato en las noches y los días de fiesta. Son trabajadores, honrados y sencillos. Algunos suelen leer algo, pero la mayoría no. Conservan mucho del negocio, de su trabajo y, si son recién llegados, de lo difícil que es el sistema monetario mexicano, con sus reales de a ocho, sus tlacos y sus pilones, cuando el sistema monetario decimal, creado en su patria es tan sencillo de manejar.

Los franceses suelen esperar para casarse y si no se regresan a Francia a hacerlo, se casan en México con jóvenes de la colonia, aunque ellos sean muchos años mayores que ellas.

En muchas ciudades, además de la capital, hay comercios franceses pues han hecho toda una red. Suelen tener el mismo nombre del almacén de mayoreo que los surte, por ejemplo Las fábricas de Francia.

Los dueños son diferentes a los de las Fábricas de Francia del Portal de las Flores de la Ciudad de México, donde se surten, pero sus empleados son tan franceses como ellos. Fuente de la imagen:https://books.openedition.org/cemca/4072


Los españoles tampoco suelen ser buen partido, porque gustan de casarse con las hijas del dueño del negocio, para a la larga quedarse con él. Claro, si el dueño no tiene hijas y en cambio el papá de la joven es español y tiene un buen negocio, ella se convierte en buen candidato para casarse, pues a la larga la pareja podrá quedarse con el negocio. Después de todo la idea de casarse por amor, realmente es exótica.

El casino español y sastrerías acostumraas  Fuente de la imagen: http://cdmxtravel.com/…/el-majestuoso-casino-espanol-de…


Los mejores partidos, para quienes gustan de casarse con extranjeros, son los alemanes. Sus mercancías son menos atractivas para una mujer, pues venden productos químicos y ferretería, pero hay muchos en los comercios de toda la ciudad, pues suelen ser oficinistas. Son confiables y buenos para las cuentas, así que los mandan al área de escritorio, es decir a la que otorga crédito como negocio, antes de que los bancos abran sus puertas en la Ciudad. Tienen fama de inteligencia e ilustración superiores a los otros jóvenes. Buscan a una mexicana para casarse. Muy pronto hacen fortuna y llegan a ocupar los principales puestos del comercio.

Ferretería, química, comercio y crédito, actividades alemanas en el México de entonces.

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