El Portal de las Flores

El Portal de las Flores en el Zócalo de la Ciudad de México no existe desde 1936. En su lugar está el edificio “gemelo” del Gobierno de la Ciudad y la primera parte de la Avenida Veinte de Noviembre, la que permite que Catedral luzca desde lejos con todo su esplendor y cuya apertura, precisamente, acabó con el histórico lugar, donde en el México independiente del siglo XIX se desarrolló parte importante del comercio francés en el país

A raíz de la independencia, México dejó de ser la Nueva España cerrada a la posibilidad de que vinieran inversionistas de otras nacionalidades, además de los españoles. De inmediato llegaron los franceses, en especial los barcelonnettes. Los hermanos Arnaud  pusieron su local, Las Siete Puertas, frente al mercado El Volador. Fue el primer almacén de novedades del país.

Pronto hicieron venir a otros franceses y crecieron como comerciantes. Organizaron tras de sí toda una red de negocios, incluida una red bancaria que les permitió financiar las tiendas en México, traer artículos de Francia y hacer que los comerciantes retirados dejaran aquí su capital y parte de las utilidades y recibieran el resto de las mismas, lo suficiente para vivir espléndidamente en Francia el resto de sus días.

Esa red de negocios permitió que los comerciantes franceses se desarrollaran a pesar de la inestabilidad sociopolítica que existía en el país, un México que no había vuelto a construir caminos desde la independencia, en el que sus viejos caminos estaban infestados de bandidos y a los que nadie daba mantenimiento. Con ese difícil trasfondo los franceses organizaron su red de comercio, que surtía de mayoreo a los hacendados y que hacía que los agentes de los respectivos almacenes tomaran hasta un año en recorrer su ruta para tomar pedidos. Ese recorrido que en parte hacían en recuas, como arrieros, era enviado a la Ciudad de México con un mensajero, quien se encargaba de que la tienda lo surtiera y lo enviara en otras recuas. Las mal afamadas tiendas de raya eran las destinatarias y aunque los prejuicios generalizados sobre ellas nos hacen pensar que eran la cima de la explotación, los hacendados procuraban tenerlas bien surtidas para atraer a buenos trabajadores. Ir a comprar las cosas de consumo básico a lugares lejanos a las haciendas, era prácticamente imposible, muy caro y peligroso para la mayoría de la gente.

Así, al satisfacer una necesidad de llevar desde productos de uso cotidiano hasta artículos de gran lujo para las familias de élite locales, los almacenes franceses crecieron. Pronto se dieron cuenta de que abrir una tienda de menudeo en la Ciudad de México era una excelente idea, pues era un excelente aparador para los clientes de mayoreo y un medio de hacer de las familias de la urbe una clientela de nuevo tipo.

El camino que los barcelonnettes usaban para llegar a la cima del comercio era claro: de jóvenes, alguno de los comercios los hacía venir. Les daba casa y comida en la parte alta de la tienda y, durante el primer año, no les pagaba sueldo para que cubriera el precio del boleto por haberlo traído en barco desde Francia. Desde luego, sí recibía su botella de vino el 14 de julio, en Navidad y en Año Nuevo. Era un sistema muy cómodo para todos, pues sus necesidades estaban cubiertas y el joven recién llegado, además de hacer labores de limpieza en las tiendas y ayudar a empacar el mayoreo, tenía la obligación de aprender tanto el sistema monetario mexicano, que era octaval como en la Colonia, y español. Para los jóvenes venidos del país que creó el sistema decimal durante la revolución francesa, el entender las monedas mexicanas era todo un reto, pero una vez aprendido, el joven ascendía en la escala del comercio y paraba al nivel que cada quien quería o en la cima.

Con ese sistema de vivir en la tienda, los jóvenes franceses no se casaban, hasta que a sus 40 años de edad, estaban listos para retirarse, regresar a Francia y algún día dejar que sus vástagos regresaran al comercio que era ya de algún sobrino o de alguien de la comunidad. La flor y nata del comercio francés en México está instalada en el Portal de la Flores a donde, en 1848, Edouard Gassier hace venir a sus sobrinos, Aimé y Víctor. Son hijos de su hermano, el fundador del Banque Gassier en Barcelonnette.

Llegan cuando las tropas estadounidenses abandonan la capital y México firma con EEUU el Tratado de Guadalupe Hidalgo. La siguiente década seguirá siendo de inestabilidad y violencia. Entre 1848 y 1858, hay 9 gobiernos, sucedidos por 7 gobiernos Conservadores que uno a uno se disputan el poder con el Presidente Liberal Benito Juárez. Las luchas se manifiestan en detalles: los Conservadores celebran la Independencia el 27 de septiembre y hacen sonar las campanas dándoles el giro completo. Los Liberales celebran la Independencia el 16 de septiembre y tocan las campanas con la soga del badajo.

En el ínterin, en 1850, tras dos años de aprendizaje con su tío, Víctor Gassier abre su negocio en el Portal de las Flores. Lo llama Las Fábricas de Francia, nombre que ahora usan tiendas del grupo de Liverpool, pero de donde salieron todos los comerciantes franceses de la época. En 1860 Víctor Gassier se asocia con Alexander Reynaud  y su razón social se convierte en Gassier y Reynaud. La tienda o cajón, como se le llama en esa época, sigue llamándose Las Fábricas de Francia. Ideológicamente más cercanos a los Liberales, no están a favor de la Intervención Francesa, iniciada en 1860, ni apoyan, ni combaten al Imperio que, objetivamente los favorece al comunicar regularmente a México con Europa:

En primer lugar, se creó una línea de buques entre Saint-Nazaire y Veracruz para las incesantes relaciones de ambos ejércitos. Antes, los barcos sólo se encargaban de dar servicio a los dépeches (enviados para informar) y a los viajeros. El progreso de la marina a vapor les permitió reducir, tanto el tiempo para transportar las mercancías cuanto el capital utilizado. De esta manera, aumentaron los pedidos de la industria francesa. [i]

El 14 de abril de 1862, el elegante buque La Louisiane zarpa de Saint-Nazaire e inaugura la primera línea mercante Francia-Caribe-México. Poco después botan a su gemelo, La Florida. Ambos paquebotes enlazan Saint-Nazaire y Veracruz con escalas en Fort-de-France, Martinica, y en Santiago, Cuba. Desde entonces hay una salida mensual de la Compagnie Générale Transatlantique, propietaria de los barcos y de la concesión, lo que facilita la emigración de los barcelonnettes, El Portal de las Flores, sinónimo de comercios buenos, ve a sus dueños crecer.

Al abrir la Avenida Veinte de Noviembre, caen el Portal de las Flores y Liverpool en la primera manzana. La tienda al fin hace realidad sus sueños de modernizar sus instalaciones, en las que instala la primera escalera eléctrica de la ciudad, y varios años después el edificio anexo al tradicional de la diputación, dota al gobierno de la Ciudad de México de dos construcciones para albergar sus oficinas.

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